TYLER, TEXAS – (La Opinión en Texas) – La participación en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) ha disminuido considerablemente en Texas, alcanzando su nivel más bajo en 17 años. El economista del Este de Texas, Ray Perryman, considera que las nuevas disposiciones federales y las dificultades para completar los trámites de inscripción están contribuyendo a que menos residentes reciban asistencia alimentaria, aunque las necesidades económicas de muchas familias persisten.
Según cifras de la Comisión de Salud y Servicios Humanos de Texas (HHSC), aproximadamente 2.8 millones de personas recibieron beneficios de SNAP durante septiembre de 2026, más de 450,000 menos que a principios del año. La reducción interanual fue del 20.8%, mientras que el número de participantes alcanzó su punto más bajo desde agosto de 2009. Entre los grupos afectados se encuentran numerosas familias con menores de edad, quienes representan una parte importante de los beneficiarios del programa.
Perryman relacionó parte de esta disminución con la legislación federal conocida como One Big Beautiful Bill Act, aprobada en 2025. La ley amplió determinados requisitos laborales, modificó las condiciones de elegibilidad para algunos grupos y estableció nuevas obligaciones administrativas. Aunque sus promotores sostienen que estas medidas buscan mejorar la supervisión del gasto público, especialistas advierten que los cambios también pueden dificultar el acceso a la asistencia para personas que continúan necesitando apoyo alimentario.
Las demoras en el procesamiento de solicitudes representan otro problema. Durante septiembre, HHSC resolvió dentro del plazo de 30 días aproximadamente el 64% de las solicitudes de SNAP, frente al 91% registrado un año antes. Esta diferencia se encuentra por debajo del estándar federal del 95% y puede provocar que familias elegibles enfrenten períodos prolongados de incertidumbre mientras esperan una decisión sobre sus beneficios.
En el Este de Texas, las organizaciones comunitarias continúan observando una importante demanda de ayuda. Andrea Lobaugh, directora ejecutiva de PATH en Tyler, informó que aproximadamente 150 familias acuden diariamente a la organización en busca de asistencia. La necesidad de alimentos también representa un desafío para bancos de comida y otras instituciones que atienden a residentes con dificultades para cubrir gastos básicos como vivienda, transporte y servicios públicos.
La disminución de participantes también tiene consecuencias económicas para los establecimientos donde se utilizan los beneficios de SNAP. Comercios de alimentos de la región han observado cambios en las compras realizadas mediante el programa, mientras las organizaciones de asistencia enfrentan una mayor presión sobre sus recursos. Perryman advirtió que la inseguridad alimentaria puede producir efectos duraderos, especialmente entre los niños, al perjudicar su salud, educación y oportunidades futuras.
Aunque las cifras reflejan una reducción considerable en la cantidad de texanos inscritos, esto no significa necesariamente que haya disminuido en la misma proporción el número de personas que necesitan ayuda. Mientras las autoridades estatales continúan administrando los nuevos requisitos federales, especialistas y organizaciones comunitarias consideran fundamental garantizar que las familias elegibles puedan recibir sus beneficios oportunamente y evitar que las dificultades administrativas agraven la inseguridad alimentaria.







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