TEHRAN, IRAN – (La Opinión en Texas) – Una nueva serie de incidentes marítimos en el estrecho de Ormuz elevó este viernes 30 de octubre las tensiones entre Irán y Estados Unidos, después de que la Guardia Revolucionaria iraní afirmara que tres buques petroleros sufrieron explosiones e incendios al intentar atravesar rutas consideradas no autorizadas por Teherán.
Las autoridades iraníes aseguraron que las embarcaciones ignoraron advertencias de seguridad y navegaron por sectores donde presuntamente existían minas navales. Según su versión, uno de los barcos transportaba más de dos millones de barriles de petróleo. Sin embargo, no se han confirmado de manera independiente las identidades de los tres buques ni las circunstancias exactas de los incidentes.
El Comando Central de Estados Unidos rechazó las afirmaciones iraníes sobre la presencia de minas en las principales rutas comerciales. El almirante Brad Cooper sostuvo que las fuerzas estadounidenses habían despejado esos corredores marítimos y mantenían operaciones para garantizar la circulación de embarcaciones en la región.
Mientras tanto, las autoridades de Omán confirmaron el rescate de 25 tripulantes de un buque comercial con bandera panameña que fue atacado y se incendió cerca de la península de Musandam. La Marina omaní evacuó a los marineros y les proporcionó atención médica, aunque no identificó a los responsables del ataque.
En otro incidente, organismos británicos de seguridad marítima informaron que una pequeña embarcación colocó dos artefactos explosivos en el casco de un petrolero cerca de la costa omaní. Las detonaciones provocaron un incendio en la sala de máquinas, pero la tripulación resultó ilesa y el barco pudo continuar su recorrido después de controlar las llamas.
Los ataques y las versiones contradictorias aumentan la preocupación por la seguridad del estrecho de Ormuz, una vía fundamental para el transporte internacional de petróleo. Irán exige que los buques utilicen rutas supervisadas por sus autoridades, mientras Estados Unidos defiende la navegación por corredores comerciales alternativos.
La crisis ocurre mientras mediadores de Catar mantienen conversaciones destinadas a reducir las hostilidades entre Washington y Teherán. Aunque continúan los esfuerzos diplomáticos, las autoridades marítimas siguen vigilando la zona ante el riesgo de nuevos ataques que puedan afectar el comercio internacional y el suministro energético.






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