Condenan a cadena perpetua a hombre de Celina por asesinar a su expareja

Condenan a cadena perpetua a hombre de Celina por asesinar a su expareja

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CELINA, TEXAS – (La Opinión en Texas) – Un hombre de 55 años fue condenado a pasar el resto de su vida en prisión, sin posibilidad de libertad condicional, después de ser declarado culpable de asesinar a su expareja dentro de una vivienda en Celina, al norte del área metropolitana de Dallas.

Karl Andrew Stanley recibió la sentencia tras un veredicto de culpabilidad por asesinato capital emitido el 8 de octubre de 2026 por un jurado del condado de Collin. La Fiscalía anunció oficialmente el resultado el 15 de octubre, mientras que nuevos detalles sobre las pruebas presentadas durante el juicio fueron divulgados el viernes 16.

El crimen ocurrió el 25 de noviembre de 2024 en una residencia de la comunidad Mustang Lakes. Según las autoridades, Stanley ingresó por la fuerza a la propiedad donde vivía su exnovia, quien anteriormente lo había denunciado ante la Policía de Celina por una serie de comportamientos de acoso y hostigamiento.

Las investigaciones establecieron que la relación sentimental había terminado en mayo de 2024. Durante los meses siguientes, Stanley comenzó a comunicarse repetidamente con la mujer mediante llamadas y mensajes, además de presentarse en su domicilio sin autorización. La situación llevó a la víctima a solicitar ayuda de las autoridades en varias ocasiones.

A principios de noviembre, la mujer presentó denuncias relacionadas con el comportamiento de Stanley. Posteriormente, la policía le notificó una prohibición de ingresar a la propiedad. El 23 de noviembre fue arrestado por incumplir esa advertencia, aunque recuperó su libertad antes del ataque mortal.

De acuerdo con los testimonios presentados durante el proceso judicial, un carpintero que trabajaba en la vivienda presenció el momento en que Stanley entró al inmueble portando un gato hidráulico para automóvil, objeto que utilizó para golpear a la víctima.

El trabajador consiguió quitarle la herramienta e intentó intervenir, pero Stanley persiguió a la mujer hacia el interior de la casa, donde finalmente la estranguló. El testigo llamó a la policía para reportar la agresión.

Cuando los agentes llegaron al domicilio, encontraron a Stanley cerca del cuerpo de la víctima. Los investigadores observaron sangre y cabello de la mujer en sus manos, mientras que análisis posteriores de ADN confirmaron la presencia de sangre de la víctima.

Durante el juicio también se reveló que un detective había obtenido una orden de arresto contra Stanley por presunto acoso apenas dos horas antes del asesinato. Sin embargo, las autoridades no lograron detenerlo antes de que ocurriera el ataque.

Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación fue un documento localizado dentro del vehículo del acusado. Se trataba de una lista de personas y entidades contra las que aparentemente guardaba resentimiento, encabezada por el nombre de la víctima. El documento también incluía otras personas y dependencias gubernamentales.

Entre las pruebas presentadas ante el jurado figuró una máscara blanca de Halloween que contenía palabras en inglés relacionadas con sentimientos de ira, repugnancia, vergüenza y culpa. Los fiscales utilizaron estos elementos, junto con los testimonios y la evidencia física, para explicar el comportamiento del acusado antes y después del crimen.

Stanley declaró en su propia defensa y se había declarado no culpable del cargo de asesinato capital. Sin embargo, después de escuchar las pruebas, el jurado necesitó menos de una hora de deliberación para emitir un veredicto de culpabilidad.

El juez Richard Davis impuso la sentencia obligatoria de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, conforme a las disposiciones de la legislación de Texas aplicables al caso.

La Fiscalía del condado de Collin sostuvo que el asesinato fue una represalia contra la mujer por haber denunciado el acoso que sufría. El fiscal de distrito Greg Willis destacó que la condena garantiza que Stanley permanezca encarcelado de por vida, aunque reconoció que ninguna sentencia puede reparar la pérdida sufrida por la familia de la víctima.

El caso pone de relieve las consecuencias que puede alcanzar una situación de acoso persistente cuando las amenazas y los comportamientos de control escalan hasta convertirse en violencia mortal.

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