SAN ANTONIO, TEXAS – (La Opinión en Texas) – Una investigación encabezada por autoridades federales terminó con el registro de tres viviendas en el oeste de San Antonio y el arresto de tres personas acusadas de distribuir narcóticos en una zona cercana a escuelas.
El operativo se realizó el 1 de octubre en tres residencias ubicadas cerca de la cuadra 1000 de Torreon Street. De acuerdo con la Administración para el Control de Drogas (DEA), investigadores presuntamente observaron múltiples ventas de drogas realizadas directamente desde las viviendas y desde un vehículo que permanecía estacionado regularmente en el área.
Las autoridades identificaron a los tres acusados como Valerie Samaniego, Alfredo Alejandro y Alejandro Reyes. Los tres enfrentan cargos federales por posesión con intención de distribuir sustancias controladas y, según las autoridades, cuentan con condenas previas por delitos graves.
Samaniego está acusada de poseer más de 140 gramos de una sustancia que dio positivo a fentanilo, además de una pistola que habría sido encontrada escondida debajo del piso de una vivienda. Alejandro presuntamente tenía metanfetamina, cocaína, una mezcla de heroína y fentanilo, pastillas, armas de fuego, básculas digitales, bolsas pequeñas y aproximadamente $3,000 en efectivo.
Reyes, por su parte, está acusado de poseer metanfetamina y una mezcla de heroína y fentanilo. Investigadores aseguran que anteriormente lo habían observado realizando presuntas transacciones de drogas desde un vehículo estacionado frente a una de las viviendas.
La ubicación del presunto punto de distribución aumentó la preocupación de las autoridades debido a su cercanía con planteles educativos. Las viviendas investigadas se encuentran a menos de 1,000 pies de De Zavala Elementary School y a menos de una milla de Lanier High School.
El operativo también marcó una de las primeras acciones de una nueva unidad conjunta encabezada por la DEA para investigar sobredosis y rastrear las redes responsables de suministrar drogas en San Antonio. La fuerza especial reúne a agencias federales, estatales y locales, entre ellas la Policía de San Antonio, la Oficina del Alguacil del Condado Bexar, el Departamento de Seguridad Pública de Texas y el FBI.
La Policía de San Antonio informó que actualmente responde a aproximadamente 150 llamadas relacionadas con sobredosis cada mes. Cinco detectives con experiencia en investigaciones de narcóticos y homicidios serán asignados a la nueva fuerza especial para convertir información obtenida en casos de sobredosis en investigaciones dirigidas a identificar a los proveedores de las drogas.
Samaniego y Alfredo Alejandro podrían enfrentar entre cinco y 40 años de prisión federal si son declarados culpables de los cargos que enfrentan, mientras que Reyes podría recibir una sentencia de hasta 20 años. Los cargos contenidos en las denuncias penales son acusaciones y los tres se presumen inocentes mientras no se demuestre su culpabilidad ante un tribunal.







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