WASHINGTON, D.C. – (La Opinión en Texas) – El presidente Donald Trump ordenó suspender la aplicación de un amplio paquete de sanciones económicas contra Rusia, apenas dos días antes de que entraran en vigor las nuevas restricciones destinadas a presionar al gobierno de Vladimir Putin para poner fin a la guerra en Ucrania. La decisión, anunciada mediante una orden ejecutiva firmada el viernes 16 de octubre, ha provocado críticas en Washington y Kiev, mientras Moscú recibió favorablemente la medida.
Las sanciones formaban parte de la Ley Lindsey O. Graham de Sanciones contra Rusia e Irán de 2026, aprobada por el Congreso con respaldo de ambos partidos y promulgada por Trump el pasado 18 de septiembre. La legislación fue nombrada en honor al fallecido senador republicano Lindsey Graham, quien había impulsado medidas económicas más severas contra Moscú para limitar los recursos utilizados en su ofensiva militar contra Ucrania.
Entre las disposiciones contempladas se encontraban aranceles de hasta el 100% sobre productos importados de los cinco principales países compradores de petróleo y gas natural ruso. La ley también establecía sanciones contra funcionarios, instituciones financieras y empresas vinculadas con el sector energético de Rusia, además de medidas dirigidas a combatir las operaciones de una flota de buques petroleros utilizada para transportar combustible ruso y evadir restricciones internacionales.
En la orden ejecutiva, Trump argumentó que suspender temporalmente estas disposiciones responde a los intereses nacionales de Estados Unidos. El mandatario utilizó una facultad incluida en la propia legislación que permite al presidente conceder exenciones después de notificar formalmente al Congreso y presentar una justificación de su decisión. Las medidas permanecerán suspendidas hasta que el presidente o los funcionarios autorizados de su administración determinen que corresponde adoptar nuevas acciones.
La suspensión representa un cambio importante en la estrategia estadounidense hacia Rusia, especialmente porque Trump había firmado la legislación menos de un mes antes. Aunque la orden deja sin aplicación gran parte de las nuevas sanciones y aranceles, no elimina las restricciones económicas que Estados Unidos ya mantenía contra Moscú bajo otras disposiciones. Las autoridades estadounidenses conservarán mecanismos para supervisar las compras internacionales de energía rusa y evaluar posibles medidas adicionales.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, cuestionó la decisión y advirtió que reducir la presión económica sobre Moscú podría fortalecer la posición de Putin y prolongar el conflicto. Sus declaraciones se produjeron mientras Ucrania denunciaba nuevos ataques rusos contra instalaciones de generación y transmisión eléctrica. Según Zelenskyy, más de 15 instalaciones energéticas fueron atacadas el viernes, en medio de crecientes preocupaciones por el suministro de electricidad y calefacción ante la llegada del invierno.
En el Congreso estadounidense también surgieron críticas. El representante demócrata Don Beyer, de Virginia, acusó a Trump de debilitar una legislación diseñada para castigar económicamente a Rusia por su invasión de Ucrania. Otros legisladores han cuestionado la suspensión de las medidas después de que el Congreso las aprobara con amplias mayorías. Por su parte, representantes rusos recibieron favorablemente la decisión, al considerar que podría facilitar una mejor relación económica entre Washington y Moscú.
La medida también tiene implicaciones para países como China e India, que figuran entre los principales compradores de petróleo ruso. Ambos gobiernos habían expresado preocupación por las consecuencias de los aranceles previstos en la legislación. La suspensión evita, por ahora, la aplicación de esas nuevas penalizaciones comerciales, en un momento en que los precios internacionales de la energía y las tensiones geopolíticas continúan influyendo sobre los mercados.
La decisión llega además a pocas semanas de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, cuando los republicanos buscarán conservar el control del Congreso. Mientras la Casa Blanca sostiene que las exenciones responden a los intereses del país, sus críticos advierten que retirar presión económica sobre Rusia podría reducir los incentivos de Moscú para negociar el fin de la guerra. Por ahora, las nuevas sanciones permanecen suspendidas y no se ha anunciado una fecha específica para su posible reactivación.







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