KOMYSHUVAKHA, UCRANIA – (La Opinión en Texas) – El número de personas fallecidas por un bombardeo ruso contra un centro de distribución de ayuda humanitaria en el sureste de Ucrania aumentó a 43 este jueves 5 de noviembre, mientras los equipos de emergencia continúan buscando a decenas de desaparecidos entre los escombros de las instalaciones destruidas.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó el nuevo balance de víctimas y anunció que los rescatistas encontraron con vida a una persona que permanecía desaparecida desde el ataque del lunes 2 de noviembre. La policía de la región de Zaporiyia advirtió que hasta 33 personas podrían continuar atrapadas bajo los restos de los edificios afectados.
El bombardeo ocurrió en la localidad de Komyshuvakha, donde una antigua escuela funcionaba como punto de entrega de alimentos y otros suministros esenciales para residentes que permanecen cerca de la línea del frente. Según las autoridades ucranianas, varias personas se encontraban reunidas para recibir asistencia cuando comenzaron las explosiones.
Las investigaciones preliminares indican que las fuerzas rusas realizaron múltiples ataques aéreos contra el lugar. Después de las primeras detonaciones, algunos habitantes buscaron protección en un refugio cercano que posteriormente también fue alcanzado. Entre las víctimas mortales se encuentran dos integrantes de los servicios de emergencia y cuatro agentes policiales que participaban en las labores de respuesta.
La Policía Nacional de Ucrania informó que durante el ataque se utilizaron bombas aéreas guiadas, incluida una de aproximadamente tres toneladas. Las autoridades difundieron imágenes de maquinaria pesada retirando estructuras destruidas, mientras los equipos especializados trabajan en la recuperación e identificación de los cuerpos.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia sostuvo que sus operaciones estaban dirigidas contra unidades militares ucranianas desplegadas en Komyshuvakha y otras localidades cercanas. Moscú aseguró haber causado bajas entre efectivos enemigos, una versión que contrasta con las denuncias ucranianas sobre las víctimas civiles. Ambas partes niegan atacar deliberadamente a la población civil.
El incremento de fallecidos convierte este episodio en uno de los ataques más mortíferos contra civiles registrados en Ucrania durante 2026. Las autoridades mantienen abiertas las operaciones de búsqueda y advierten que el balance podría aumentar conforme avancen los trabajos entre los escombros.







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