WASHINGTON, D.C. – (La Opinión en Texas) – Las fuerzas militares de Estados Unidos atacaron tres petroleros iraníes después de que la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) lanzara misiles balísticos contra dos buques de la Marina estadounidense, en una nueva escalada de las tensiones en el Golfo Pérsico.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que un portaaviones y un destructor de misiles guiados lograron evadir los ataques iraníes y que ningún miembro de las fuerzas estadounidenses resultó herido. En respuesta, las fuerzas de EE.UU. inutilizaron los petroleros M/T Downy, cerca de la isla de Kharg, y M/T Stark 1, cerca de Jask. Un tercer buque, el M/T Kylo, también conocido como Noxen, fue destruido en el Golfo de Omán después de que su tripulación recibiera instrucciones de abandonar la embarcación.
CENTCOM aseguró que los tres petroleros formaban parte de una red utilizada para generar ingresos para la Guardia Revolucionaria iraní y sus aliados regionales. El comandante de CENTCOM, almirante Brad Cooper, advirtió que Estados Unidos continuará respondiendo a cualquier ataque contra sus fuerzas y podría imponer mayores costos económicos a Irán.
Irán, por su parte, afirmó haber atacado embarcaciones vinculadas a Estados Unidos y condenó las acciones estadounidenses. El intercambio representa una nueva escalada después de que ambos países reanudaran ataques directos durante los últimos días, tras varias semanas de relativa calma.
La confrontación también aumenta la preocupación por la seguridad marítima alrededor del Estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el transporte mundial de petróleo. Las restricciones al movimiento de embarcaciones y los ataques contra infraestructura y buques iraníes han afectado las exportaciones de crudo de Teherán y generado nuevas preocupaciones en los mercados energéticos internacionales.
Hasta el domingo, no se había registrado una represalia iraní de gran escala por los ataques contra los tres petroleros. Sin embargo, funcionarios iraníes advirtieron que cualquier nueva acción contra los intereses del país podría provocar una respuesta más fuerte, mientras continúa la tensión militar entre Washington y Teherán.







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