CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO – (La Opinión en Texas) – La aerolínea mexicana Magnicharters fue declarada oficialmente en quiebra por una jueza federal el martes 3 de noviembre de 2026, después de varios meses de dificultades económicas y la suspensión de sus vuelos. La compañía, que operó durante aproximadamente 30 años, enfrenta deudas estimadas en 800 millones de pesos con trabajadores, pasajeros, agencias de viajes y otros acreedores.
La resolución fue emitida por Tessy del Rocío Covarrubias, titular del Juzgado Primero de Distrito en Materia de Concursos Mercantiles, quien determinó que Grupo Aéreo Monterrey, empresa responsable de Magnicharters, había incumplido de manera generalizada sus obligaciones financieras. La decisión permite iniciar el procedimiento de liquidación de los bienes de la aerolínea para intentar cubrir parte de los compromisos pendientes.
Entre las obligaciones económicas reportadas figuran aproximadamente 161 millones de pesos correspondientes a trabajadores y cerca de 150 millones relacionados con agencias de viajes. Además, Magnicharters mantiene un adeudo estimado de 80 millones de pesos con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México por servicios aeroportuarios, uso de mostradores y arrendamiento de hangares.
La crisis de la compañía comenzó a agravarse durante diciembre de 2025, cuando surgieron denuncias por salarios atrasados. En abril de 2026, la aerolínea interrumpió sus operaciones comerciales, afectando a pasajeros que habían contratado vuelos y paquetes turísticos. Posteriormente, sus representantes solicitaron protección mediante un procedimiento de concurso mercantil para enfrentar la situación financiera.
Los problemas también alcanzaron el ámbito regulatorio. La Agencia Federal de Aviación Civil revocó el 29 de junio el certificado de explotador de servicios aéreos de Grupo Aéreo Monterrey, después de concluir que la documentación presentada no demostraba el cumplimiento de los requisitos establecidos por las autoridades. La medida ocurrió tras inspecciones y requerimientos relacionados con las condiciones de operación de la empresa.
Como parte de la quiebra, deberá designarse un síndico encargado de identificar, inventariar y administrar los activos disponibles, incluidos documentos, recursos financieros y propiedades. Antes de suspender sus actividades, Magnicharters contaba con tres aeronaves. La posible venta de sus bienes estará sujeta al procedimiento judicial y a las disposiciones aplicables para el pago de acreedores.
La declaración representa una nueva etapa para los pasajeros, empleados y empresas que reclaman pagos pendientes. Sin embargo, todavía no se ha determinado cuánto dinero podrá recuperarse mediante la liquidación ni qué porcentaje de las deudas será cubierto. El proceso continuará bajo supervisión judicial mientras se identifican los activos y se establece el reconocimiento de las reclamaciones correspondientes.







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