LUFKIN, TEXAS – (La Opinión en Texas) – Un conflicto relacionado con el acceso a una conexión de internet inalámbrica figura entre los antecedentes investigados por la policía de Lufkin tras el asesinato de una madre y su hijo. El caso dio un nuevo giro con el arresto de Jeremiah McGee, de 47 años, acusado de asesinato capital por la muerte de ambas víctimas.
Los fallecidos fueron identificados como María Dávalos, de 62 años, y su hijo Ariel Arellano Jr., de 32. Sus cuerpos fueron encontrados el 23 de octubre dentro de una vivienda ubicada en la cuadra 900 de Third Street, después de que las autoridades recibieran una llamada al 911. La persona que solicitó ayuda era otro hijo de Dávalos y hermano de Arellano. Ambos presentaban heridas mortales de bala.
Durante las siguientes dos semanas, detectives del Departamento de Policía de Lufkin, con apoyo de los Texas Rangers, reunieron declaraciones y examinaron diferentes pistas. Según el jefe policial Travis Brazil, las investigaciones permitieron identificar a McGee como principal sospechoso y obtener las órdenes judiciales necesarias para detenerlo y registrar nuevamente su domicilio.
El arresto ocurrió aproximadamente a la 1:00 p.m. del viernes 6 de noviembre. McGee residía junto a las víctimas en una vivienda dúplex, donde ocupaban unidades contiguas. El teniente James Cowan explicó que varias personas entrevistadas, incluido el propio acusado, mencionaron desacuerdos anteriores relacionados con el servicio de Wi-Fi. Sin embargo, las autoridades no han confirmado públicamente que esa disputa haya sido el motivo definitivo del crimen.
Durante el registro de la vivienda del sospechoso, los agentes recuperaron un arma de fuego que inicialmente consideraron posiblemente relacionada con los homicidios. Posteriormente, un análisis balístico realizado mediante la Red Nacional Integrada de Información Balística de la ATF, en Houston, permitió establecer que el arma recuperada había sido utilizada en los asesinatos. Los especialistas compararon los casquillos encontrados en la escena con los obtenidos durante las pruebas del arma.
McGee permanece bajo custodia en la cárcel del condado de Angelina, con una fianza establecida en dos millones de dólares. Enfrenta un cargo de asesinato capital debido a que las dos muertes ocurrieron durante un mismo episodio delictivo. El proceso judicial continúa y el acusado conserva su presunción de inocencia mientras no exista una sentencia condenatoria.







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